Comienza la novena:7 de mayo
Día festivo:16 de mayo
Nacimiento:484
Muerte:577

Santo patrón de los barqueros, los buzos, los marineros, los navegantes, los viajeros, las ballenas, el transporte de canoas por tierra, la diócesis de Clonfert y la diócesis de Kerry

Novena a San Brandán el Navegante

Reza esta novena a San Brandán el Navegante (también llamado San Brandán de Clonfert), monje irlandés considerado uno de los Doce Apóstoles de Irlanda. Es patrono de los barqueros, los buzos, los marineros, los navegantes, los viajeros, las ballenas, el transporte de canoas por tierra, la diócesis de Clonfert y la diócesis de Kerry.

Novena a San Brandán el Navegante Image

Nunca pierdas un día de oración

Recordatorios diarios + intenciones + oraciones grupales

DESCARGAR

Puedes rezar la completa Novena a San Brandán el Navegante debajo.

Día 1

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Glorioso San Brandán, que durante tu vida mortal aquí en la tierra pusiste toda tu gloria en anonadarte ante Aquel por cuya gloria y a cuyo llamado lo dejaste todo, tu patria, tu pueblo y la casa de tu padre: mira ahora desde el Cielo, junto a nuestro Señor, a quien amaste ardientemente mientras estabas en esta tierra de peligros y dolores, y no olvides el encargo que recibiste cuando yo, tu indigno devoto, fui confiado a tu cuidado y te recibí como patrono, protector y abogado ante Aquel que es tan ofendido por mi infidelidad y mi imperfección.

Animado por una firme esperanza en aquella caridad que te consumía en el servicio del prójimo, levanto ahora los ojos con confianza hacia ti, allí donde la caridad es perfecta, y te suplico que uses tu poderosa intercesión ante tu Creador para alcanzarme el auxilio que tanto necesito para recorrer fielmente el camino que he emprendido.

Oh Padre compasivísimo, mira la esterilidad de este jardín de mi alma, a pesar del cuidado que el divino Labrador pone en hacerlo fecundo.

Que aquella caridad y compasión por los desdichados que te consumía aquí se despierte hacia mí, que gimo bajo la esclavitud de mis malos hábitos.

Ven, pues, oh santo San Brandán, y hazme capaz de hacerme violencia contra mis inclinaciones perversas y de arrancar las malas hierbas nocivas que desfiguran el jardín de mi alma.

Planta y cultiva allí, te lo suplico, aquellas flores fragantes que ofrezcan al Esposo celestial un olor tan suave que lo muevan a hacer allí su morada.

Te suplico con todo fervor que me alcances de modo especial la gracia de (menciona tu petición aquí…), junto con el don de la perseverancia final, para que pueda compartir para siempre contigo la recompensa prometida a quienes siguen fielmente a Cristo.

Amén.

Tomado de St Anthony’s Treasury, 1916

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

¡San Brandán, ruega por nosotros!

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 2

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Glorioso San Brandán, que durante tu vida mortal aquí en la tierra pusiste toda tu gloria en anonadarte ante Aquel por cuya gloria y a cuyo llamado lo dejaste todo, tu patria, tu pueblo y la casa de tu padre: mira ahora desde el Cielo, junto a nuestro Señor, a quien amaste ardientemente mientras estabas en esta tierra de peligros y dolores, y no olvides el encargo que recibiste cuando yo, tu indigno devoto, fui confiado a tu cuidado y te recibí como patrono, protector y abogado ante Aquel que es tan ofendido por mi infidelidad y mi imperfección.

Animado por una firme esperanza en aquella caridad que te consumía en el servicio del prójimo, levanto ahora los ojos con confianza hacia ti, allí donde la caridad es perfecta, y te suplico que uses tu poderosa intercesión ante tu Creador para alcanzarme el auxilio que tanto necesito para recorrer fielmente el camino que he emprendido.

Oh Padre compasivísimo, mira la esterilidad de este jardín de mi alma, a pesar del cuidado que el divino Labrador pone en hacerlo fecundo.

Que aquella caridad y compasión por los desdichados que te consumía aquí se despierte hacia mí, que gimo bajo la esclavitud de mis malos hábitos.

Ven, pues, oh santo San Brandán, y hazme capaz de hacerme violencia contra mis inclinaciones perversas y de arrancar las malas hierbas nocivas que desfiguran el jardín de mi alma.

Planta y cultiva allí, te lo suplico, aquellas flores fragantes que ofrezcan al Esposo celestial un olor tan suave que lo muevan a hacer allí su morada.

Te suplico con todo fervor que me alcances de modo especial la gracia de (menciona tu petición aquí…), junto con el don de la perseverancia final, para que pueda compartir para siempre contigo la recompensa prometida a quienes siguen fielmente a Cristo.

Amén.

Tomado de St Anthony’s Treasury, 1916

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

¡San Brandán, ruega por nosotros!

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 3

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Glorioso San Brandán, que durante tu vida mortal aquí en la tierra pusiste toda tu gloria en anonadarte ante Aquel por cuya gloria y a cuyo llamado lo dejaste todo, tu patria, tu pueblo y la casa de tu padre: mira ahora desde el Cielo, junto a nuestro Señor, a quien amaste ardientemente mientras estabas en esta tierra de peligros y dolores, y no olvides el encargo que recibiste cuando yo, tu indigno devoto, fui confiado a tu cuidado y te recibí como patrono, protector y abogado ante Aquel que es tan ofendido por mi infidelidad y mi imperfección.

Animado por una firme esperanza en aquella caridad que te consumía en el servicio del prójimo, levanto ahora los ojos con confianza hacia ti, allí donde la caridad es perfecta, y te suplico que uses tu poderosa intercesión ante tu Creador para alcanzarme el auxilio que tanto necesito para recorrer fielmente el camino que he emprendido.

Oh Padre compasivísimo, mira la esterilidad de este jardín de mi alma, a pesar del cuidado que el divino Labrador pone en hacerlo fecundo.

Que aquella caridad y compasión por los desdichados que te consumía aquí se despierte hacia mí, que gimo bajo la esclavitud de mis malos hábitos.

Ven, pues, oh santo San Brandán, y hazme capaz de hacerme violencia contra mis inclinaciones perversas y de arrancar las malas hierbas nocivas que desfiguran el jardín de mi alma.

Planta y cultiva allí, te lo suplico, aquellas flores fragantes que ofrezcan al Esposo celestial un olor tan suave que lo muevan a hacer allí su morada.

Te suplico con todo fervor que me alcances de modo especial la gracia de (menciona tu petición aquí…), junto con el don de la perseverancia final, para que pueda compartir para siempre contigo la recompensa prometida a quienes siguen fielmente a Cristo.

Amén.

Tomado de St Anthony’s Treasury, 1916

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

¡San Brandán, ruega por nosotros!

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 4

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Glorioso San Brandán, que durante tu vida mortal aquí en la tierra pusiste toda tu gloria en anonadarte ante Aquel por cuya gloria y a cuyo llamado lo dejaste todo, tu patria, tu pueblo y la casa de tu padre: mira ahora desde el Cielo, junto a nuestro Señor, a quien amaste ardientemente mientras estabas en esta tierra de peligros y dolores, y no olvides el encargo que recibiste cuando yo, tu indigno devoto, fui confiado a tu cuidado y te recibí como patrono, protector y abogado ante Aquel que es tan ofendido por mi infidelidad y mi imperfección.

Animado por una firme esperanza en aquella caridad que te consumía en el servicio del prójimo, levanto ahora los ojos con confianza hacia ti, allí donde la caridad es perfecta, y te suplico que uses tu poderosa intercesión ante tu Creador para alcanzarme el auxilio que tanto necesito para recorrer fielmente el camino que he emprendido.

Oh Padre compasivísimo, mira la esterilidad de este jardín de mi alma, a pesar del cuidado que el divino Labrador pone en hacerlo fecundo.

Que aquella caridad y compasión por los desdichados que te consumía aquí se despierte hacia mí, que gimo bajo la esclavitud de mis malos hábitos.

Ven, pues, oh santo San Brandán, y hazme capaz de hacerme violencia contra mis inclinaciones perversas y de arrancar las malas hierbas nocivas que desfiguran el jardín de mi alma.

Planta y cultiva allí, te lo suplico, aquellas flores fragantes que ofrezcan al Esposo celestial un olor tan suave que lo muevan a hacer allí su morada.

Te suplico con todo fervor que me alcances de modo especial la gracia de (menciona tu petición aquí…), junto con el don de la perseverancia final, para que pueda compartir para siempre contigo la recompensa prometida a quienes siguen fielmente a Cristo.

Amén.

Tomado de St Anthony’s Treasury, 1916

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

¡San Brandán, ruega por nosotros!

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 5

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Glorioso San Brandán, que durante tu vida mortal aquí en la tierra pusiste toda tu gloria en anonadarte ante Aquel por cuya gloria y a cuyo llamado lo dejaste todo, tu patria, tu pueblo y la casa de tu padre: mira ahora desde el Cielo, junto a nuestro Señor, a quien amaste ardientemente mientras estabas en esta tierra de peligros y dolores, y no olvides el encargo que recibiste cuando yo, tu indigno devoto, fui confiado a tu cuidado y te recibí como patrono, protector y abogado ante Aquel que es tan ofendido por mi infidelidad y mi imperfección.

Animado por una firme esperanza en aquella caridad que te consumía en el servicio del prójimo, levanto ahora los ojos con confianza hacia ti, allí donde la caridad es perfecta, y te suplico que uses tu poderosa intercesión ante tu Creador para alcanzarme el auxilio que tanto necesito para recorrer fielmente el camino que he emprendido.

Oh Padre compasivísimo, mira la esterilidad de este jardín de mi alma, a pesar del cuidado que el divino Labrador pone en hacerlo fecundo.

Que aquella caridad y compasión por los desdichados que te consumía aquí se despierte hacia mí, que gimo bajo la esclavitud de mis malos hábitos.

Ven, pues, oh santo San Brandán, y hazme capaz de hacerme violencia contra mis inclinaciones perversas y de arrancar las malas hierbas nocivas que desfiguran el jardín de mi alma.

Planta y cultiva allí, te lo suplico, aquellas flores fragantes que ofrezcan al Esposo celestial un olor tan suave que lo muevan a hacer allí su morada.

Te suplico con todo fervor que me alcances de modo especial la gracia de (menciona tu petición aquí…), junto con el don de la perseverancia final, para que pueda compartir para siempre contigo la recompensa prometida a quienes siguen fielmente a Cristo.

Amén.

Tomado de St Anthony’s Treasury, 1916

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

¡San Brandán, ruega por nosotros!

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 6

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Glorioso San Brandán, que durante tu vida mortal aquí en la tierra pusiste toda tu gloria en anonadarte ante Aquel por cuya gloria y a cuyo llamado lo dejaste todo, tu patria, tu pueblo y la casa de tu padre: mira ahora desde el Cielo, junto a nuestro Señor, a quien amaste ardientemente mientras estabas en esta tierra de peligros y dolores, y no olvides el encargo que recibiste cuando yo, tu indigno devoto, fui confiado a tu cuidado y te recibí como patrono, protector y abogado ante Aquel que es tan ofendido por mi infidelidad y mi imperfección.

Animado por una firme esperanza en aquella caridad que te consumía en el servicio del prójimo, levanto ahora los ojos con confianza hacia ti, allí donde la caridad es perfecta, y te suplico que uses tu poderosa intercesión ante tu Creador para alcanzarme el auxilio que tanto necesito para recorrer fielmente el camino que he emprendido.

Oh Padre compasivísimo, mira la esterilidad de este jardín de mi alma, a pesar del cuidado que el divino Labrador pone en hacerlo fecundo.

Que aquella caridad y compasión por los desdichados que te consumía aquí se despierte hacia mí, que gimo bajo la esclavitud de mis malos hábitos.

Ven, pues, oh santo San Brandán, y hazme capaz de hacerme violencia contra mis inclinaciones perversas y de arrancar las malas hierbas nocivas que desfiguran el jardín de mi alma.

Planta y cultiva allí, te lo suplico, aquellas flores fragantes que ofrezcan al Esposo celestial un olor tan suave que lo muevan a hacer allí su morada.

Te suplico con todo fervor que me alcances de modo especial la gracia de (menciona tu petición aquí…), junto con el don de la perseverancia final, para que pueda compartir para siempre contigo la recompensa prometida a quienes siguen fielmente a Cristo.

Amén.

Tomado de St Anthony’s Treasury, 1916

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

¡San Brandán, ruega por nosotros!

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 7

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Glorioso San Brandán, que durante tu vida mortal aquí en la tierra pusiste toda tu gloria en anonadarte ante Aquel por cuya gloria y a cuyo llamado lo dejaste todo, tu patria, tu pueblo y la casa de tu padre: mira ahora desde el Cielo, junto a nuestro Señor, a quien amaste ardientemente mientras estabas en esta tierra de peligros y dolores, y no olvides el encargo que recibiste cuando yo, tu indigno devoto, fui confiado a tu cuidado y te recibí como patrono, protector y abogado ante Aquel que es tan ofendido por mi infidelidad y mi imperfección.

Animado por una firme esperanza en aquella caridad que te consumía en el servicio del prójimo, levanto ahora los ojos con confianza hacia ti, allí donde la caridad es perfecta, y te suplico que uses tu poderosa intercesión ante tu Creador para alcanzarme el auxilio que tanto necesito para recorrer fielmente el camino que he emprendido.

Oh Padre compasivísimo, mira la esterilidad de este jardín de mi alma, a pesar del cuidado que el divino Labrador pone en hacerlo fecundo.

Que aquella caridad y compasión por los desdichados que te consumía aquí se despierte hacia mí, que gimo bajo la esclavitud de mis malos hábitos.

Ven, pues, oh santo San Brandán, y hazme capaz de hacerme violencia contra mis inclinaciones perversas y de arrancar las malas hierbas nocivas que desfiguran el jardín de mi alma.

Planta y cultiva allí, te lo suplico, aquellas flores fragantes que ofrezcan al Esposo celestial un olor tan suave que lo muevan a hacer allí su morada.

Te suplico con todo fervor que me alcances de modo especial la gracia de (menciona tu petición aquí…), junto con el don de la perseverancia final, para que pueda compartir para siempre contigo la recompensa prometida a quienes siguen fielmente a Cristo.

Amén.

Tomado de St Anthony’s Treasury, 1916

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

¡San Brandán, ruega por nosotros!

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 8

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Glorioso San Brandán, que durante tu vida mortal aquí en la tierra pusiste toda tu gloria en anonadarte ante Aquel por cuya gloria y a cuyo llamado lo dejaste todo, tu patria, tu pueblo y la casa de tu padre: mira ahora desde el Cielo, junto a nuestro Señor, a quien amaste ardientemente mientras estabas en esta tierra de peligros y dolores, y no olvides el encargo que recibiste cuando yo, tu indigno devoto, fui confiado a tu cuidado y te recibí como patrono, protector y abogado ante Aquel que es tan ofendido por mi infidelidad y mi imperfección.

Animado por una firme esperanza en aquella caridad que te consumía en el servicio del prójimo, levanto ahora los ojos con confianza hacia ti, allí donde la caridad es perfecta, y te suplico que uses tu poderosa intercesión ante tu Creador para alcanzarme el auxilio que tanto necesito para recorrer fielmente el camino que he emprendido.

Oh Padre compasivísimo, mira la esterilidad de este jardín de mi alma, a pesar del cuidado que el divino Labrador pone en hacerlo fecundo.

Que aquella caridad y compasión por los desdichados que te consumía aquí se despierte hacia mí, que gimo bajo la esclavitud de mis malos hábitos.

Ven, pues, oh santo San Brandán, y hazme capaz de hacerme violencia contra mis inclinaciones perversas y de arrancar las malas hierbas nocivas que desfiguran el jardín de mi alma.

Planta y cultiva allí, te lo suplico, aquellas flores fragantes que ofrezcan al Esposo celestial un olor tan suave que lo muevan a hacer allí su morada.

Te suplico con todo fervor que me alcances de modo especial la gracia de (menciona tu petición aquí…), junto con el don de la perseverancia final, para que pueda compartir para siempre contigo la recompensa prometida a quienes siguen fielmente a Cristo.

Amén.

Tomado de St Anthony’s Treasury, 1916

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

¡San Brandán, ruega por nosotros!

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 9

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Glorioso San Brandán, que durante tu vida mortal aquí en la tierra pusiste toda tu gloria en anonadarte ante Aquel por cuya gloria y a cuyo llamado lo dejaste todo, tu patria, tu pueblo y la casa de tu padre: mira ahora desde el Cielo, junto a nuestro Señor, a quien amaste ardientemente mientras estabas en esta tierra de peligros y dolores, y no olvides el encargo que recibiste cuando yo, tu indigno devoto, fui confiado a tu cuidado y te recibí como patrono, protector y abogado ante Aquel que es tan ofendido por mi infidelidad y mi imperfección.

Animado por una firme esperanza en aquella caridad que te consumía en el servicio del prójimo, levanto ahora los ojos con confianza hacia ti, allí donde la caridad es perfecta, y te suplico que uses tu poderosa intercesión ante tu Creador para alcanzarme el auxilio que tanto necesito para recorrer fielmente el camino que he emprendido.

Oh Padre compasivísimo, mira la esterilidad de este jardín de mi alma, a pesar del cuidado que el divino Labrador pone en hacerlo fecundo.

Que aquella caridad y compasión por los desdichados que te consumía aquí se despierte hacia mí, que gimo bajo la esclavitud de mis malos hábitos.

Ven, pues, oh santo San Brandán, y hazme capaz de hacerme violencia contra mis inclinaciones perversas y de arrancar las malas hierbas nocivas que desfiguran el jardín de mi alma.

Planta y cultiva allí, te lo suplico, aquellas flores fragantes que ofrezcan al Esposo celestial un olor tan suave que lo muevan a hacer allí su morada.

Te suplico con todo fervor que me alcances de modo especial la gracia de (menciona tu petición aquí…), junto con el don de la perseverancia final, para que pueda compartir para siempre contigo la recompensa prometida a quienes siguen fielmente a Cristo.

Amén.

Tomado de St Anthony’s Treasury, 1916

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

¡San Brandán, ruega por nosotros!

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Novena Relacionada

Novena a San Patricio