Comienza la novena:1 de abril
Día festivo:1 de mayo
Nacimiento:1
Muerte:30

Santo patrón de los esposos y padres de familia, la Iglesia universal, los niños por nacer, los inmigrantes, los trabajadores, el empleo, los exploradores, los peregrinos, los viajeros, los carpinteros, los agentes inmobiliarios, contra la duda y la vacilación, y de la buena muerte

Novena del Santo Manto de San José (30 días)

Reza esta novena de 30 días con oraciones especiales a San José en cualquier época del año. Cada uno de los 30 días representa un año de la vida terrena que San José pasó en compañía de Jesús.

Novena del Santo Manto de San José (30 días) Image

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Día 1

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
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Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 2

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
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Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 3

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 4

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
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Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 5

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 6

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
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Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 7

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 8

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 9

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
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Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 10

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 11

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 12

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 13

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 14

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 15

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 16

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
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Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 17

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 18

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
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Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 19

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 20

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 21

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
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Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 22

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 23

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 24

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 25

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 26

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 27

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 28

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 29

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
Comparte esta novena con alguien que la necesite.

Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 30

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber elevado a San José a una dignidad tan excepcional.

Ofrecimiento

Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Pedimos al Señor Jesús, a tu Inmaculada Esposa, la Santísima Virgen María, y a todos los ángeles y santos de la corte celestial que se unan a nosotros en esta devoción.

Te ofrecemos este precioso manto, prometiéndote nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y así demostrarte nuestro amor.

Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la hora de nuestra muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día nos reunamos contigo en el cielo y allí te honremos por toda la eternidad. Amén.

Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y ante tu divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción de corazón este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona.

En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, que en verdad parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino de tu presencia en esta tierra.

De hecho, no solo estuviste rodeado por el resplandor brillante de los rayos del Sol divino, Jesús, sino que te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la luna mística, la Santísima Virgen María.

Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue en persona a felicitar a su hijo predilecto, exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar allí a toda su descendencia, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, movernos a nosotros, tus devotos servidores, a presentarte este precioso manto en tu honor?

Concede, oh gran San José, que Dios todopoderoso dirija hacia nosotros una mirada benévola.

Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los acogió con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión el Señor nunca nos abandone en este valle de lágrimas y de destierro. Concede que siempre nos cuente entre tus devotos servidores que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto.

Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestra vida, y particularmente en el momento en que exhalemos nuestro último aliento.

Oraciones

I. Salve, oh glorioso San José, depositario de los tesoros inestimables del cielo y de la tierra, y padre adoptivo de Aquel que alimenta a todas las criaturas del universo.

Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Solo tú, por encima de todos los santos, fuiste elegido para el supremo honor de criar, guiar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado ver.

San José, salva nuestras almas y alcánzanos de la divina misericordia de Dios la petición por la que humildemente rezamos. Y a las benditas almas del purgatorio concédeles un gran alivio en sus penas.

Gloria al Padre (3 veces).

II. Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal; por eso te invocamos, por encima de todos los demás santos, como el mayor protector de los afligidos, y bendecimos sin cesar tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, angustia ni congoja que tú no hayas consolado.

Dígnate, te suplicamos, emplear en nuestro favor los dones que Dios te ha concedido, hasta que también nosotros obtengamos respuesta a nuestra petición. Y vosotras, benditas almas del purgatorio, rogad a San José por nosotros.

Gloria al Padre (3 veces).

III. Incontables son los que te han rezado antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestro corazón, tan triste y afligido, no encuentra descanso en medio de esta prueba que nos agobia.

Oh glorioso San José, tú conoces todas nuestras necesidades aun antes de que las expongamos en oración.

Tú sabes cuán importante es para nosotros esta petición. Nos postramos ante ti, suspirando bajo el pesado peso del problema que enfrentamos.

No hay corazón humano en quien podamos confiar nuestra pena; y aunque encontráramos a alguna criatura compasiva dispuesta a asistirnos, aun así no podría ayudarnos.

Solo tú puedes ayudarnos en nuestra pena, San José, y te rogamos que escuches nuestra súplica.
(menciona tu petición aquí…)

¿No dejó escrito Santa Teresa en su Vida, para que el mundo lo sepa siempre: Todo lo que pidas a San José, lo recibirás?

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de nuestra pena y ten piedad de esas pobres almas que ponen tanta esperanza en ti.

Gloria al Padre (3 veces).

IV. Oh sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, intercede por nosotros.

Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, escucha nuestra oración.

Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos.

Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete gozos, consuélanos.

De todo mal del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desgracia, sálvanos.

Asístenos con tu poderosa intercesión y alcánzanos, por tu poder y tu misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor que ahora tanto necesitamos.

Gloria al Padre (3 veces).

V. Oh glorioso San José, incontables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas.

Los que sufren enfermedades de toda clase, los oprimidos, los perseguidos, los traicionados, los privados de todo consuelo humano, incluso los que carecen del pan de cada día, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

No permitas, oh queridísimo San José, que seamos nosotros los únicos, entre todos los que han acudido a ti, a quienes se niegue esta petición que con tanto fervor te suplicamos. Muestra tu bondad y generosidad también con nosotros, para que podamos exclamar en acción de gracias: Gloria eterna a nuestro santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las benditas almas del purgatorio.

Gloria al Padre (3 veces).

VI. Padre eterno, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y de María, te rogamos que nos concedas nuestra petición.

En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu divina presencia y te suplicamos que aceptes nuestra esperanzada súplica de perseverar en nuestras oraciones, para que seamos contados entre la multitud de quienes viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy le ofrecemos como prenda de nuestra devoción.

Gloria al Padre (3 veces).

Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras almas y nos santifique.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestros corazones y los inspire con caridad.
San José, ruega para que Jesús venga a nuestras mentes y las ilumine.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca.
San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique.
San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los encamine.
San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones.
San José, ruega para que Jesús nos inflame en su amor.
San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes.
San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu.
San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma.
San José, pide para nosotros a Jesús el santo temor de Dios.
San José, pide para nosotros a Jesús el deseo de la perfección.
San José, pide para nosotros a Jesús la dulzura de corazón.
San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo.
San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de la fe.
San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras.
San José, pide para nosotros a Jesús la fortaleza para llevar nuestras cruces.
San José, pide para nosotros a Jesús el desprecio de los bienes materiales de este mundo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de caminar siempre por el camino estrecho que lleva al cielo.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.
San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna.
San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no nos abandones.
San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y nuestros labios siempre te alaben.
San José, por el amor que tuviste a Jesús, concédenos aprender a amarlo.
San José, acéptanos benignamente como tus devotos servidores.
San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones.
San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte.
Jesús, María y José, os damos nuestro corazón y nuestra alma.

Gloria al Padre (3 veces).

Invocaciones

I. Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, nuestro buen protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu intercesión haya quedado sin consuelo. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente imploramos tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro amado Redentor, no desprecies nuestra petición; antes bien, escúchala y atiéndela con misericordia. Amén.

II. Glorioso San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y vela por nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; atiende las urgentes necesidades que ahora te suplicamos que envuelvas en los pliegues de tu manto paternal. Aparta los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna.

Como prenda de nuestra perpetua gratitud, prometemos difundir tu gloria, dando gracias al Señor por haber bendecido tanto tu poder y tu fuerza en el cielo y en la tierra.

Letanía de San José
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Lo nombró señor de su casa,
y jefe de todas sus posesiones.

Oremos. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

San José, ruega por nosotros.

Oración final del Santo Manto

Oh glorioso Patriarca San José, que fuiste elegido por Dios entre todos los hombres para ser la cabeza terrena de la más santa de las familias, te suplicamos que nos acojas en los pliegues de tu santo manto, para que seas el guardián y custodio de nuestras almas.

Desde este momento te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestro cuerpo, nuestra alma, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestra vida y nuestra muerte.

Míranos como a tus hijos; defiéndenos de las asechanzas de nuestros enemigos, visibles e invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en las amarguras de nuestra vida, y especialmente en la hora de nuestra muerte.

Di una sola palabra por nosotros al divino Redentor, a quien mereciste tener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.

Pide para nosotros las bendiciones que nos conduzcan a la salvación. Cuéntanos entre los que te son más queridos, y nos esforzaremos por mostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, e invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu santísima Esposa, la Santísima Virgen María.

Por aquel sagrado vínculo de caridad que te unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires benignamente la herencia que Jesucristo conquistó para toda la humanidad con su Sangre preciosa, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu misericordia.

Oh protector de la Sagrada Familia, protege a los hijos del Señor Jesucristo; aleja de nosotros los errores y los males que corrompen el mundo; asístenos desde el cielo en nuestra lucha contra el poder de las tinieblas.

Y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del cruel edicto de Herodes, defiende ahora a la Iglesia y guárdala de todo peligro y amenaza; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio, para que, siguiendo tu ejemplo y sostenidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir santamente y alcanzar por fin la posesión de la eterna bienaventuranza en el cielo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

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