Comienza la novena:31 de enero
Día festivo:9 de febrero
Nacimiento:1774
Muerte:1824

Santo patrón de los enfermos y postrados en cama, quienes padecen enfermedades largas o crónicas, quienes no pueden salir de casa para ir a Misa, los contemplativos, y las almas del Purgatorio

Novena a la Beata Ana Catalina Emmerick

Reza con la Beata Ana Catalina Emmerick (1774-1824), que nació en una familia campesina pobre de Westfalia y trabajó como jornalera y costurera antes de que un convento la recibiera por fin. Cuando su monasterio fue suprimido quedó en la miseria, y en 1812 recibió las llagas de Cristo en las manos, los pies y el costado. Desde 1813 hasta su muerte no se levantó nunca de la cama, examinada por comisiones eclesiásticas y civiles, expuesta a la curiosidad de extraños y viviendo durante años casi solo de la Sagrada Comunión. Ofreció cada dolor por la Iglesia, por los pecadores y por las benditas almas. Reza esta novena por los enfermos y quienes no pueden salir de casa, por la paciencia en el sufrimiento prolongado, por el amor a la Pasión y por la gracia que más necesitas.

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Día 1

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oh Beata Ana Catalina, pobre muchacha de Westfalia, que trabajaste en el campo y cosiste para ganarte el pan, y que fuiste rechazada de puerta en puerta porque no tenías dote que llevar, alcánzanos tu paciencia ante la puerta cerrada y tu confianza en que Dios abriría la que tenía destinada para ti.

Fuiste expulsada de tu monasterio, quedaste enferma y sin un centavo en un cuarto alquilado, y allí nuestro Señor te marcó con sus propias llagas. Durante once años no volviste a levantarte de tu cama. Fuiste vigilada, interrogada, encerrada bajo custodia y convertida en espectáculo para los curiosos, y a todo respondiste con mansedumbre y hasta con alegría, y solo pediste que te dejaran a solas con tu crucifijo.

Viviste durante años casi solo del Pan de los Ángeles, y no consideraste tus dolores una pérdida sino un tesoro para gastar, ofreciéndolos por la Iglesia en sus tribulaciones, por los pecadores que no querían rezar por sí mismos y por las benditas almas del Purgatorio que ya no podían ayudarse a sí mismas.

Alcánzanos, te suplicamos, la gracia de soportar lo que no podemos cambiar. Consuela a todos los que están postrados en cama y a todos aquellos cuya enfermedad no tiene fin a la vista, a todos los que no pueden salir de casa ni ir a Misa, y a todos los que se sienten inútiles porque ya no pueden estar ocupados. Enséñales, como tú lo aprendiste, que un alma en su lecho puede sostener el mundo.

Y ahora, querida Beata Ana Catalina, ponemos en tus manos la gracia particular que pedimos por tu intercesión.

(menciona tu petición aquí…)

Alcánzanosla, si es conforme a la voluntad de Dios y para el bien de nuestras almas, y alcánzanos sobre todo un profundo amor a la Pasión de nuestro Señor y la gracia de ofrecer nuestros pequeños sufrimientos junto con los suyos.

Amén.

Oh Dios, que elegiste a la Beata Ana Catalina Emmerick en su pobreza y en su debilidad, y la configuraste con la Pasión de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, llevar nuestras propias cruces con paciencia y amor, y encontrar en los sufrimientos del tiempo presente la prenda de la gloria futura. Por Cristo nuestro Señor.

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

Beata Ana Catalina Emmerick, ruega por nosotros.

Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
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Día 2

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oh Beata Ana Catalina, pobre muchacha de Westfalia, que trabajaste en el campo y cosiste para ganarte el pan, y que fuiste rechazada de puerta en puerta porque no tenías dote que llevar, alcánzanos tu paciencia ante la puerta cerrada y tu confianza en que Dios abriría la que tenía destinada para ti.

Fuiste expulsada de tu monasterio, quedaste enferma y sin un centavo en un cuarto alquilado, y allí nuestro Señor te marcó con sus propias llagas. Durante once años no volviste a levantarte de tu cama. Fuiste vigilada, interrogada, encerrada bajo custodia y convertida en espectáculo para los curiosos, y a todo respondiste con mansedumbre y hasta con alegría, y solo pediste que te dejaran a solas con tu crucifijo.

Viviste durante años casi solo del Pan de los Ángeles, y no consideraste tus dolores una pérdida sino un tesoro para gastar, ofreciéndolos por la Iglesia en sus tribulaciones, por los pecadores que no querían rezar por sí mismos y por las benditas almas del Purgatorio que ya no podían ayudarse a sí mismas.

Alcánzanos, te suplicamos, la gracia de soportar lo que no podemos cambiar. Consuela a todos los que están postrados en cama y a todos aquellos cuya enfermedad no tiene fin a la vista, a todos los que no pueden salir de casa ni ir a Misa, y a todos los que se sienten inútiles porque ya no pueden estar ocupados. Enséñales, como tú lo aprendiste, que un alma en su lecho puede sostener el mundo.

Y ahora, querida Beata Ana Catalina, ponemos en tus manos la gracia particular que pedimos por tu intercesión.

(menciona tu petición aquí…)

Alcánzanosla, si es conforme a la voluntad de Dios y para el bien de nuestras almas, y alcánzanos sobre todo un profundo amor a la Pasión de nuestro Señor y la gracia de ofrecer nuestros pequeños sufrimientos junto con los suyos.

Amén.

Oh Dios, que elegiste a la Beata Ana Catalina Emmerick en su pobreza y en su debilidad, y la configuraste con la Pasión de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, llevar nuestras propias cruces con paciencia y amor, y encontrar en los sufrimientos del tiempo presente la prenda de la gloria futura. Por Cristo nuestro Señor.

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

Beata Ana Catalina Emmerick, ruega por nosotros.

Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

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Día 3

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oh Beata Ana Catalina, pobre muchacha de Westfalia, que trabajaste en el campo y cosiste para ganarte el pan, y que fuiste rechazada de puerta en puerta porque no tenías dote que llevar, alcánzanos tu paciencia ante la puerta cerrada y tu confianza en que Dios abriría la que tenía destinada para ti.

Fuiste expulsada de tu monasterio, quedaste enferma y sin un centavo en un cuarto alquilado, y allí nuestro Señor te marcó con sus propias llagas. Durante once años no volviste a levantarte de tu cama. Fuiste vigilada, interrogada, encerrada bajo custodia y convertida en espectáculo para los curiosos, y a todo respondiste con mansedumbre y hasta con alegría, y solo pediste que te dejaran a solas con tu crucifijo.

Viviste durante años casi solo del Pan de los Ángeles, y no consideraste tus dolores una pérdida sino un tesoro para gastar, ofreciéndolos por la Iglesia en sus tribulaciones, por los pecadores que no querían rezar por sí mismos y por las benditas almas del Purgatorio que ya no podían ayudarse a sí mismas.

Alcánzanos, te suplicamos, la gracia de soportar lo que no podemos cambiar. Consuela a todos los que están postrados en cama y a todos aquellos cuya enfermedad no tiene fin a la vista, a todos los que no pueden salir de casa ni ir a Misa, y a todos los que se sienten inútiles porque ya no pueden estar ocupados. Enséñales, como tú lo aprendiste, que un alma en su lecho puede sostener el mundo.

Y ahora, querida Beata Ana Catalina, ponemos en tus manos la gracia particular que pedimos por tu intercesión.

(menciona tu petición aquí…)

Alcánzanosla, si es conforme a la voluntad de Dios y para el bien de nuestras almas, y alcánzanos sobre todo un profundo amor a la Pasión de nuestro Señor y la gracia de ofrecer nuestros pequeños sufrimientos junto con los suyos.

Amén.

Oh Dios, que elegiste a la Beata Ana Catalina Emmerick en su pobreza y en su debilidad, y la configuraste con la Pasión de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, llevar nuestras propias cruces con paciencia y amor, y encontrar en los sufrimientos del tiempo presente la prenda de la gloria futura. Por Cristo nuestro Señor.

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

Beata Ana Catalina Emmerick, ruega por nosotros.

Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

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Día 4

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oh Beata Ana Catalina, pobre muchacha de Westfalia, que trabajaste en el campo y cosiste para ganarte el pan, y que fuiste rechazada de puerta en puerta porque no tenías dote que llevar, alcánzanos tu paciencia ante la puerta cerrada y tu confianza en que Dios abriría la que tenía destinada para ti.

Fuiste expulsada de tu monasterio, quedaste enferma y sin un centavo en un cuarto alquilado, y allí nuestro Señor te marcó con sus propias llagas. Durante once años no volviste a levantarte de tu cama. Fuiste vigilada, interrogada, encerrada bajo custodia y convertida en espectáculo para los curiosos, y a todo respondiste con mansedumbre y hasta con alegría, y solo pediste que te dejaran a solas con tu crucifijo.

Viviste durante años casi solo del Pan de los Ángeles, y no consideraste tus dolores una pérdida sino un tesoro para gastar, ofreciéndolos por la Iglesia en sus tribulaciones, por los pecadores que no querían rezar por sí mismos y por las benditas almas del Purgatorio que ya no podían ayudarse a sí mismas.

Alcánzanos, te suplicamos, la gracia de soportar lo que no podemos cambiar. Consuela a todos los que están postrados en cama y a todos aquellos cuya enfermedad no tiene fin a la vista, a todos los que no pueden salir de casa ni ir a Misa, y a todos los que se sienten inútiles porque ya no pueden estar ocupados. Enséñales, como tú lo aprendiste, que un alma en su lecho puede sostener el mundo.

Y ahora, querida Beata Ana Catalina, ponemos en tus manos la gracia particular que pedimos por tu intercesión.

(menciona tu petición aquí…)

Alcánzanosla, si es conforme a la voluntad de Dios y para el bien de nuestras almas, y alcánzanos sobre todo un profundo amor a la Pasión de nuestro Señor y la gracia de ofrecer nuestros pequeños sufrimientos junto con los suyos.

Amén.

Oh Dios, que elegiste a la Beata Ana Catalina Emmerick en su pobreza y en su debilidad, y la configuraste con la Pasión de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, llevar nuestras propias cruces con paciencia y amor, y encontrar en los sufrimientos del tiempo presente la prenda de la gloria futura. Por Cristo nuestro Señor.

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

Beata Ana Catalina Emmerick, ruega por nosotros.

Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

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Día 5

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oh Beata Ana Catalina, pobre muchacha de Westfalia, que trabajaste en el campo y cosiste para ganarte el pan, y que fuiste rechazada de puerta en puerta porque no tenías dote que llevar, alcánzanos tu paciencia ante la puerta cerrada y tu confianza en que Dios abriría la que tenía destinada para ti.

Fuiste expulsada de tu monasterio, quedaste enferma y sin un centavo en un cuarto alquilado, y allí nuestro Señor te marcó con sus propias llagas. Durante once años no volviste a levantarte de tu cama. Fuiste vigilada, interrogada, encerrada bajo custodia y convertida en espectáculo para los curiosos, y a todo respondiste con mansedumbre y hasta con alegría, y solo pediste que te dejaran a solas con tu crucifijo.

Viviste durante años casi solo del Pan de los Ángeles, y no consideraste tus dolores una pérdida sino un tesoro para gastar, ofreciéndolos por la Iglesia en sus tribulaciones, por los pecadores que no querían rezar por sí mismos y por las benditas almas del Purgatorio que ya no podían ayudarse a sí mismas.

Alcánzanos, te suplicamos, la gracia de soportar lo que no podemos cambiar. Consuela a todos los que están postrados en cama y a todos aquellos cuya enfermedad no tiene fin a la vista, a todos los que no pueden salir de casa ni ir a Misa, y a todos los que se sienten inútiles porque ya no pueden estar ocupados. Enséñales, como tú lo aprendiste, que un alma en su lecho puede sostener el mundo.

Y ahora, querida Beata Ana Catalina, ponemos en tus manos la gracia particular que pedimos por tu intercesión.

(menciona tu petición aquí…)

Alcánzanosla, si es conforme a la voluntad de Dios y para el bien de nuestras almas, y alcánzanos sobre todo un profundo amor a la Pasión de nuestro Señor y la gracia de ofrecer nuestros pequeños sufrimientos junto con los suyos.

Amén.

Oh Dios, que elegiste a la Beata Ana Catalina Emmerick en su pobreza y en su debilidad, y la configuraste con la Pasión de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, llevar nuestras propias cruces con paciencia y amor, y encontrar en los sufrimientos del tiempo presente la prenda de la gloria futura. Por Cristo nuestro Señor.

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

Beata Ana Catalina Emmerick, ruega por nosotros.

Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

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Día 6

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oh Beata Ana Catalina, pobre muchacha de Westfalia, que trabajaste en el campo y cosiste para ganarte el pan, y que fuiste rechazada de puerta en puerta porque no tenías dote que llevar, alcánzanos tu paciencia ante la puerta cerrada y tu confianza en que Dios abriría la que tenía destinada para ti.

Fuiste expulsada de tu monasterio, quedaste enferma y sin un centavo en un cuarto alquilado, y allí nuestro Señor te marcó con sus propias llagas. Durante once años no volviste a levantarte de tu cama. Fuiste vigilada, interrogada, encerrada bajo custodia y convertida en espectáculo para los curiosos, y a todo respondiste con mansedumbre y hasta con alegría, y solo pediste que te dejaran a solas con tu crucifijo.

Viviste durante años casi solo del Pan de los Ángeles, y no consideraste tus dolores una pérdida sino un tesoro para gastar, ofreciéndolos por la Iglesia en sus tribulaciones, por los pecadores que no querían rezar por sí mismos y por las benditas almas del Purgatorio que ya no podían ayudarse a sí mismas.

Alcánzanos, te suplicamos, la gracia de soportar lo que no podemos cambiar. Consuela a todos los que están postrados en cama y a todos aquellos cuya enfermedad no tiene fin a la vista, a todos los que no pueden salir de casa ni ir a Misa, y a todos los que se sienten inútiles porque ya no pueden estar ocupados. Enséñales, como tú lo aprendiste, que un alma en su lecho puede sostener el mundo.

Y ahora, querida Beata Ana Catalina, ponemos en tus manos la gracia particular que pedimos por tu intercesión.

(menciona tu petición aquí…)

Alcánzanosla, si es conforme a la voluntad de Dios y para el bien de nuestras almas, y alcánzanos sobre todo un profundo amor a la Pasión de nuestro Señor y la gracia de ofrecer nuestros pequeños sufrimientos junto con los suyos.

Amén.

Oh Dios, que elegiste a la Beata Ana Catalina Emmerick en su pobreza y en su debilidad, y la configuraste con la Pasión de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, llevar nuestras propias cruces con paciencia y amor, y encontrar en los sufrimientos del tiempo presente la prenda de la gloria futura. Por Cristo nuestro Señor.

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

Beata Ana Catalina Emmerick, ruega por nosotros.

Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

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Día 7

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oh Beata Ana Catalina, pobre muchacha de Westfalia, que trabajaste en el campo y cosiste para ganarte el pan, y que fuiste rechazada de puerta en puerta porque no tenías dote que llevar, alcánzanos tu paciencia ante la puerta cerrada y tu confianza en que Dios abriría la que tenía destinada para ti.

Fuiste expulsada de tu monasterio, quedaste enferma y sin un centavo en un cuarto alquilado, y allí nuestro Señor te marcó con sus propias llagas. Durante once años no volviste a levantarte de tu cama. Fuiste vigilada, interrogada, encerrada bajo custodia y convertida en espectáculo para los curiosos, y a todo respondiste con mansedumbre y hasta con alegría, y solo pediste que te dejaran a solas con tu crucifijo.

Viviste durante años casi solo del Pan de los Ángeles, y no consideraste tus dolores una pérdida sino un tesoro para gastar, ofreciéndolos por la Iglesia en sus tribulaciones, por los pecadores que no querían rezar por sí mismos y por las benditas almas del Purgatorio que ya no podían ayudarse a sí mismas.

Alcánzanos, te suplicamos, la gracia de soportar lo que no podemos cambiar. Consuela a todos los que están postrados en cama y a todos aquellos cuya enfermedad no tiene fin a la vista, a todos los que no pueden salir de casa ni ir a Misa, y a todos los que se sienten inútiles porque ya no pueden estar ocupados. Enséñales, como tú lo aprendiste, que un alma en su lecho puede sostener el mundo.

Y ahora, querida Beata Ana Catalina, ponemos en tus manos la gracia particular que pedimos por tu intercesión.

(menciona tu petición aquí…)

Alcánzanosla, si es conforme a la voluntad de Dios y para el bien de nuestras almas, y alcánzanos sobre todo un profundo amor a la Pasión de nuestro Señor y la gracia de ofrecer nuestros pequeños sufrimientos junto con los suyos.

Amén.

Oh Dios, que elegiste a la Beata Ana Catalina Emmerick en su pobreza y en su debilidad, y la configuraste con la Pasión de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, llevar nuestras propias cruces con paciencia y amor, y encontrar en los sufrimientos del tiempo presente la prenda de la gloria futura. Por Cristo nuestro Señor.

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

Beata Ana Catalina Emmerick, ruega por nosotros.

Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

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Día 8

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oh Beata Ana Catalina, pobre muchacha de Westfalia, que trabajaste en el campo y cosiste para ganarte el pan, y que fuiste rechazada de puerta en puerta porque no tenías dote que llevar, alcánzanos tu paciencia ante la puerta cerrada y tu confianza en que Dios abriría la que tenía destinada para ti.

Fuiste expulsada de tu monasterio, quedaste enferma y sin un centavo en un cuarto alquilado, y allí nuestro Señor te marcó con sus propias llagas. Durante once años no volviste a levantarte de tu cama. Fuiste vigilada, interrogada, encerrada bajo custodia y convertida en espectáculo para los curiosos, y a todo respondiste con mansedumbre y hasta con alegría, y solo pediste que te dejaran a solas con tu crucifijo.

Viviste durante años casi solo del Pan de los Ángeles, y no consideraste tus dolores una pérdida sino un tesoro para gastar, ofreciéndolos por la Iglesia en sus tribulaciones, por los pecadores que no querían rezar por sí mismos y por las benditas almas del Purgatorio que ya no podían ayudarse a sí mismas.

Alcánzanos, te suplicamos, la gracia de soportar lo que no podemos cambiar. Consuela a todos los que están postrados en cama y a todos aquellos cuya enfermedad no tiene fin a la vista, a todos los que no pueden salir de casa ni ir a Misa, y a todos los que se sienten inútiles porque ya no pueden estar ocupados. Enséñales, como tú lo aprendiste, que un alma en su lecho puede sostener el mundo.

Y ahora, querida Beata Ana Catalina, ponemos en tus manos la gracia particular que pedimos por tu intercesión.

(menciona tu petición aquí…)

Alcánzanosla, si es conforme a la voluntad de Dios y para el bien de nuestras almas, y alcánzanos sobre todo un profundo amor a la Pasión de nuestro Señor y la gracia de ofrecer nuestros pequeños sufrimientos junto con los suyos.

Amén.

Oh Dios, que elegiste a la Beata Ana Catalina Emmerick en su pobreza y en su debilidad, y la configuraste con la Pasión de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, llevar nuestras propias cruces con paciencia y amor, y encontrar en los sufrimientos del tiempo presente la prenda de la gloria futura. Por Cristo nuestro Señor.

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

Beata Ana Catalina Emmerick, ruega por nosotros.

Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

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Día 9

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oh Beata Ana Catalina, pobre muchacha de Westfalia, que trabajaste en el campo y cosiste para ganarte el pan, y que fuiste rechazada de puerta en puerta porque no tenías dote que llevar, alcánzanos tu paciencia ante la puerta cerrada y tu confianza en que Dios abriría la que tenía destinada para ti.

Fuiste expulsada de tu monasterio, quedaste enferma y sin un centavo en un cuarto alquilado, y allí nuestro Señor te marcó con sus propias llagas. Durante once años no volviste a levantarte de tu cama. Fuiste vigilada, interrogada, encerrada bajo custodia y convertida en espectáculo para los curiosos, y a todo respondiste con mansedumbre y hasta con alegría, y solo pediste que te dejaran a solas con tu crucifijo.

Viviste durante años casi solo del Pan de los Ángeles, y no consideraste tus dolores una pérdida sino un tesoro para gastar, ofreciéndolos por la Iglesia en sus tribulaciones, por los pecadores que no querían rezar por sí mismos y por las benditas almas del Purgatorio que ya no podían ayudarse a sí mismas.

Alcánzanos, te suplicamos, la gracia de soportar lo que no podemos cambiar. Consuela a todos los que están postrados en cama y a todos aquellos cuya enfermedad no tiene fin a la vista, a todos los que no pueden salir de casa ni ir a Misa, y a todos los que se sienten inútiles porque ya no pueden estar ocupados. Enséñales, como tú lo aprendiste, que un alma en su lecho puede sostener el mundo.

Y ahora, querida Beata Ana Catalina, ponemos en tus manos la gracia particular que pedimos por tu intercesión.

(menciona tu petición aquí…)

Alcánzanosla, si es conforme a la voluntad de Dios y para el bien de nuestras almas, y alcánzanos sobre todo un profundo amor a la Pasión de nuestro Señor y la gracia de ofrecer nuestros pequeños sufrimientos junto con los suyos.

Amén.

Oh Dios, que elegiste a la Beata Ana Catalina Emmerick en su pobreza y en su debilidad, y la configuraste con la Pasión de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, llevar nuestras propias cruces con paciencia y amor, y encontrar en los sufrimientos del tiempo presente la prenda de la gloria futura. Por Cristo nuestro Señor.

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

Beata Ana Catalina Emmerick, ruega por nosotros.

Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

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