Comienza la novena:8 de octubre
Día festivo:17 de octubre
Nacimiento:hacia el año 35
Muerte:hacia el año 108

Santo patrón de los que sufren enfermedades de la garganta, la Iglesia del Mediterráneo oriental y del norte de África, los obispos, los perseguidos y todos los que anhelan la unidad de la Iglesia

Novena a San Ignacio de Antioquía, obispo y mártir

San Ignacio de Antioquía fue el tercer obispo de Antioquía, donde los discípulos fueron llamados cristianos por primera vez, y según una antigua tradición discípulo de San Juan Apóstol. Condenado bajo Trajano, fue llevado encadenado a través del imperio para ser arrojado a las fieras en Roma, y a lo largo del camino escribió siete cartas que se cuentan entre los escritos cristianos más antiguos fuera del Nuevo Testamento. Suplicó a los romanos que no lo salvaran: Soy trigo de Dios, y he de ser molido por los dientes de las fieras, para ser hallado pan puro de Cristo. Reza esta novena contra las enfermedades de la garganta, por la Iglesia perseguida, por la unidad y por el favor que más necesitas.

Novena a San Ignacio de Antioquía, obispo y mártir Image

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Puedes rezar la completa Novena a San Ignacio de Antioquía, obispo y mártir debajo.

Día 1

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oh santo obispo y mártir San Ignacio, llamado Teóforo, el portador de Dios, porque Cristo habitaba en ti y no podía ser arrancado de ti, tú fuiste instruido por el Apóstol Juan, pastoreaste la iglesia de Antioquía donde se nos dio por primera vez el nombre de cristianos, y fuiste llevado encadenado a través del mundo para morir por la fe que habías predicado.

En ese camino no te quejaste, sino que escribiste a las iglesias, suplicándoles que se mantuvieran firmes en la verdad, que permanecieran unidas y que se reunieran en torno al altar donde la Eucaristía es la carne misma de nuestro Salvador, la medicina de inmortalidad. Y cuando tus amigos de Roma quisieron salvarte la vida, les suplicaste que te dejaran ir a Dios, diciendo que eras trigo de Dios y deseabas ser molido por los dientes de las fieras para ser hallado pan puro de Cristo.

Alcánzanos, te lo suplicamos, una fe como esa, que no regatea y no retrocede. Danos valentía cuando confesar a Cristo resulta costoso, paciencia ante las pequeñas persecuciones de cada día y amor a la Iglesia aun cuando sus miembros nos hieren. Haznos reverentes ante el Santísimo Sacramento y deseosos de la unidad por la que gastaste tu último aliento suplicando.

Pedimos tu intercesión por todos los que sufren enfermedades de la garganta y no pueden hablar ni tragar sin dolor, por todos los obispos y pastores, y por los cristianos de Oriente y de toda tierra donde la fe se paga a gran precio.

Y ahora, querido San Ignacio, ponemos en tus manos el favor particular que pedimos por tu intercesión.

(menciona tu petición aquí…)

Alcánzanos esta gracia, si es conforme a la voluntad de Dios y para el bien de nuestras almas, y alcánzanos sobre todo la gracia no solo de ser llamados cristianos, sino de ser hallados cristianos al final.

Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que adornas el cuerpo sagrado de tu Iglesia con el testimonio de los santos mártires, concédenos que, así como la gloriosa pasión de San Ignacio de Antioquía, que hoy celebramos, le dio a él la gloria eterna, sea también para nosotros protección constante. Por Cristo nuestro Señor.

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

¡San Ignacio de Antioquía, ruega por nosotros!

Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
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Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 2

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oh santo obispo y mártir San Ignacio, llamado Teóforo, el portador de Dios, porque Cristo habitaba en ti y no podía ser arrancado de ti, tú fuiste instruido por el Apóstol Juan, pastoreaste la iglesia de Antioquía donde se nos dio por primera vez el nombre de cristianos, y fuiste llevado encadenado a través del mundo para morir por la fe que habías predicado.

En ese camino no te quejaste, sino que escribiste a las iglesias, suplicándoles que se mantuvieran firmes en la verdad, que permanecieran unidas y que se reunieran en torno al altar donde la Eucaristía es la carne misma de nuestro Salvador, la medicina de inmortalidad. Y cuando tus amigos de Roma quisieron salvarte la vida, les suplicaste que te dejaran ir a Dios, diciendo que eras trigo de Dios y deseabas ser molido por los dientes de las fieras para ser hallado pan puro de Cristo.

Alcánzanos, te lo suplicamos, una fe como esa, que no regatea y no retrocede. Danos valentía cuando confesar a Cristo resulta costoso, paciencia ante las pequeñas persecuciones de cada día y amor a la Iglesia aun cuando sus miembros nos hieren. Haznos reverentes ante el Santísimo Sacramento y deseosos de la unidad por la que gastaste tu último aliento suplicando.

Pedimos tu intercesión por todos los que sufren enfermedades de la garganta y no pueden hablar ni tragar sin dolor, por todos los obispos y pastores, y por los cristianos de Oriente y de toda tierra donde la fe se paga a gran precio.

Y ahora, querido San Ignacio, ponemos en tus manos el favor particular que pedimos por tu intercesión.

(menciona tu petición aquí…)

Alcánzanos esta gracia, si es conforme a la voluntad de Dios y para el bien de nuestras almas, y alcánzanos sobre todo la gracia no solo de ser llamados cristianos, sino de ser hallados cristianos al final.

Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que adornas el cuerpo sagrado de tu Iglesia con el testimonio de los santos mártires, concédenos que, así como la gloriosa pasión de San Ignacio de Antioquía, que hoy celebramos, le dio a él la gloria eterna, sea también para nosotros protección constante. Por Cristo nuestro Señor.

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

¡San Ignacio de Antioquía, ruega por nosotros!

Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
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Día 3

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oh santo obispo y mártir San Ignacio, llamado Teóforo, el portador de Dios, porque Cristo habitaba en ti y no podía ser arrancado de ti, tú fuiste instruido por el Apóstol Juan, pastoreaste la iglesia de Antioquía donde se nos dio por primera vez el nombre de cristianos, y fuiste llevado encadenado a través del mundo para morir por la fe que habías predicado.

En ese camino no te quejaste, sino que escribiste a las iglesias, suplicándoles que se mantuvieran firmes en la verdad, que permanecieran unidas y que se reunieran en torno al altar donde la Eucaristía es la carne misma de nuestro Salvador, la medicina de inmortalidad. Y cuando tus amigos de Roma quisieron salvarte la vida, les suplicaste que te dejaran ir a Dios, diciendo que eras trigo de Dios y deseabas ser molido por los dientes de las fieras para ser hallado pan puro de Cristo.

Alcánzanos, te lo suplicamos, una fe como esa, que no regatea y no retrocede. Danos valentía cuando confesar a Cristo resulta costoso, paciencia ante las pequeñas persecuciones de cada día y amor a la Iglesia aun cuando sus miembros nos hieren. Haznos reverentes ante el Santísimo Sacramento y deseosos de la unidad por la que gastaste tu último aliento suplicando.

Pedimos tu intercesión por todos los que sufren enfermedades de la garganta y no pueden hablar ni tragar sin dolor, por todos los obispos y pastores, y por los cristianos de Oriente y de toda tierra donde la fe se paga a gran precio.

Y ahora, querido San Ignacio, ponemos en tus manos el favor particular que pedimos por tu intercesión.

(menciona tu petición aquí…)

Alcánzanos esta gracia, si es conforme a la voluntad de Dios y para el bien de nuestras almas, y alcánzanos sobre todo la gracia no solo de ser llamados cristianos, sino de ser hallados cristianos al final.

Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que adornas el cuerpo sagrado de tu Iglesia con el testimonio de los santos mártires, concédenos que, así como la gloriosa pasión de San Ignacio de Antioquía, que hoy celebramos, le dio a él la gloria eterna, sea también para nosotros protección constante. Por Cristo nuestro Señor.

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

¡San Ignacio de Antioquía, ruega por nosotros!

Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

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Día 4

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oh santo obispo y mártir San Ignacio, llamado Teóforo, el portador de Dios, porque Cristo habitaba en ti y no podía ser arrancado de ti, tú fuiste instruido por el Apóstol Juan, pastoreaste la iglesia de Antioquía donde se nos dio por primera vez el nombre de cristianos, y fuiste llevado encadenado a través del mundo para morir por la fe que habías predicado.

En ese camino no te quejaste, sino que escribiste a las iglesias, suplicándoles que se mantuvieran firmes en la verdad, que permanecieran unidas y que se reunieran en torno al altar donde la Eucaristía es la carne misma de nuestro Salvador, la medicina de inmortalidad. Y cuando tus amigos de Roma quisieron salvarte la vida, les suplicaste que te dejaran ir a Dios, diciendo que eras trigo de Dios y deseabas ser molido por los dientes de las fieras para ser hallado pan puro de Cristo.

Alcánzanos, te lo suplicamos, una fe como esa, que no regatea y no retrocede. Danos valentía cuando confesar a Cristo resulta costoso, paciencia ante las pequeñas persecuciones de cada día y amor a la Iglesia aun cuando sus miembros nos hieren. Haznos reverentes ante el Santísimo Sacramento y deseosos de la unidad por la que gastaste tu último aliento suplicando.

Pedimos tu intercesión por todos los que sufren enfermedades de la garganta y no pueden hablar ni tragar sin dolor, por todos los obispos y pastores, y por los cristianos de Oriente y de toda tierra donde la fe se paga a gran precio.

Y ahora, querido San Ignacio, ponemos en tus manos el favor particular que pedimos por tu intercesión.

(menciona tu petición aquí…)

Alcánzanos esta gracia, si es conforme a la voluntad de Dios y para el bien de nuestras almas, y alcánzanos sobre todo la gracia no solo de ser llamados cristianos, sino de ser hallados cristianos al final.

Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que adornas el cuerpo sagrado de tu Iglesia con el testimonio de los santos mártires, concédenos que, así como la gloriosa pasión de San Ignacio de Antioquía, que hoy celebramos, le dio a él la gloria eterna, sea también para nosotros protección constante. Por Cristo nuestro Señor.

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

¡San Ignacio de Antioquía, ruega por nosotros!

Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

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Día 5

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oh santo obispo y mártir San Ignacio, llamado Teóforo, el portador de Dios, porque Cristo habitaba en ti y no podía ser arrancado de ti, tú fuiste instruido por el Apóstol Juan, pastoreaste la iglesia de Antioquía donde se nos dio por primera vez el nombre de cristianos, y fuiste llevado encadenado a través del mundo para morir por la fe que habías predicado.

En ese camino no te quejaste, sino que escribiste a las iglesias, suplicándoles que se mantuvieran firmes en la verdad, que permanecieran unidas y que se reunieran en torno al altar donde la Eucaristía es la carne misma de nuestro Salvador, la medicina de inmortalidad. Y cuando tus amigos de Roma quisieron salvarte la vida, les suplicaste que te dejaran ir a Dios, diciendo que eras trigo de Dios y deseabas ser molido por los dientes de las fieras para ser hallado pan puro de Cristo.

Alcánzanos, te lo suplicamos, una fe como esa, que no regatea y no retrocede. Danos valentía cuando confesar a Cristo resulta costoso, paciencia ante las pequeñas persecuciones de cada día y amor a la Iglesia aun cuando sus miembros nos hieren. Haznos reverentes ante el Santísimo Sacramento y deseosos de la unidad por la que gastaste tu último aliento suplicando.

Pedimos tu intercesión por todos los que sufren enfermedades de la garganta y no pueden hablar ni tragar sin dolor, por todos los obispos y pastores, y por los cristianos de Oriente y de toda tierra donde la fe se paga a gran precio.

Y ahora, querido San Ignacio, ponemos en tus manos el favor particular que pedimos por tu intercesión.

(menciona tu petición aquí…)

Alcánzanos esta gracia, si es conforme a la voluntad de Dios y para el bien de nuestras almas, y alcánzanos sobre todo la gracia no solo de ser llamados cristianos, sino de ser hallados cristianos al final.

Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que adornas el cuerpo sagrado de tu Iglesia con el testimonio de los santos mártires, concédenos que, así como la gloriosa pasión de San Ignacio de Antioquía, que hoy celebramos, le dio a él la gloria eterna, sea también para nosotros protección constante. Por Cristo nuestro Señor.

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

¡San Ignacio de Antioquía, ruega por nosotros!

Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

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Día 6

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oh santo obispo y mártir San Ignacio, llamado Teóforo, el portador de Dios, porque Cristo habitaba en ti y no podía ser arrancado de ti, tú fuiste instruido por el Apóstol Juan, pastoreaste la iglesia de Antioquía donde se nos dio por primera vez el nombre de cristianos, y fuiste llevado encadenado a través del mundo para morir por la fe que habías predicado.

En ese camino no te quejaste, sino que escribiste a las iglesias, suplicándoles que se mantuvieran firmes en la verdad, que permanecieran unidas y que se reunieran en torno al altar donde la Eucaristía es la carne misma de nuestro Salvador, la medicina de inmortalidad. Y cuando tus amigos de Roma quisieron salvarte la vida, les suplicaste que te dejaran ir a Dios, diciendo que eras trigo de Dios y deseabas ser molido por los dientes de las fieras para ser hallado pan puro de Cristo.

Alcánzanos, te lo suplicamos, una fe como esa, que no regatea y no retrocede. Danos valentía cuando confesar a Cristo resulta costoso, paciencia ante las pequeñas persecuciones de cada día y amor a la Iglesia aun cuando sus miembros nos hieren. Haznos reverentes ante el Santísimo Sacramento y deseosos de la unidad por la que gastaste tu último aliento suplicando.

Pedimos tu intercesión por todos los que sufren enfermedades de la garganta y no pueden hablar ni tragar sin dolor, por todos los obispos y pastores, y por los cristianos de Oriente y de toda tierra donde la fe se paga a gran precio.

Y ahora, querido San Ignacio, ponemos en tus manos el favor particular que pedimos por tu intercesión.

(menciona tu petición aquí…)

Alcánzanos esta gracia, si es conforme a la voluntad de Dios y para el bien de nuestras almas, y alcánzanos sobre todo la gracia no solo de ser llamados cristianos, sino de ser hallados cristianos al final.

Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que adornas el cuerpo sagrado de tu Iglesia con el testimonio de los santos mártires, concédenos que, así como la gloriosa pasión de San Ignacio de Antioquía, que hoy celebramos, le dio a él la gloria eterna, sea también para nosotros protección constante. Por Cristo nuestro Señor.

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

¡San Ignacio de Antioquía, ruega por nosotros!

Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

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Día 7

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oh santo obispo y mártir San Ignacio, llamado Teóforo, el portador de Dios, porque Cristo habitaba en ti y no podía ser arrancado de ti, tú fuiste instruido por el Apóstol Juan, pastoreaste la iglesia de Antioquía donde se nos dio por primera vez el nombre de cristianos, y fuiste llevado encadenado a través del mundo para morir por la fe que habías predicado.

En ese camino no te quejaste, sino que escribiste a las iglesias, suplicándoles que se mantuvieran firmes en la verdad, que permanecieran unidas y que se reunieran en torno al altar donde la Eucaristía es la carne misma de nuestro Salvador, la medicina de inmortalidad. Y cuando tus amigos de Roma quisieron salvarte la vida, les suplicaste que te dejaran ir a Dios, diciendo que eras trigo de Dios y deseabas ser molido por los dientes de las fieras para ser hallado pan puro de Cristo.

Alcánzanos, te lo suplicamos, una fe como esa, que no regatea y no retrocede. Danos valentía cuando confesar a Cristo resulta costoso, paciencia ante las pequeñas persecuciones de cada día y amor a la Iglesia aun cuando sus miembros nos hieren. Haznos reverentes ante el Santísimo Sacramento y deseosos de la unidad por la que gastaste tu último aliento suplicando.

Pedimos tu intercesión por todos los que sufren enfermedades de la garganta y no pueden hablar ni tragar sin dolor, por todos los obispos y pastores, y por los cristianos de Oriente y de toda tierra donde la fe se paga a gran precio.

Y ahora, querido San Ignacio, ponemos en tus manos el favor particular que pedimos por tu intercesión.

(menciona tu petición aquí…)

Alcánzanos esta gracia, si es conforme a la voluntad de Dios y para el bien de nuestras almas, y alcánzanos sobre todo la gracia no solo de ser llamados cristianos, sino de ser hallados cristianos al final.

Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que adornas el cuerpo sagrado de tu Iglesia con el testimonio de los santos mártires, concédenos que, así como la gloriosa pasión de San Ignacio de Antioquía, que hoy celebramos, le dio a él la gloria eterna, sea también para nosotros protección constante. Por Cristo nuestro Señor.

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

¡San Ignacio de Antioquía, ruega por nosotros!

Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Oración de hoy completa!
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Oraciones Respondidas de la Comunidad

Día 8

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oh santo obispo y mártir San Ignacio, llamado Teóforo, el portador de Dios, porque Cristo habitaba en ti y no podía ser arrancado de ti, tú fuiste instruido por el Apóstol Juan, pastoreaste la iglesia de Antioquía donde se nos dio por primera vez el nombre de cristianos, y fuiste llevado encadenado a través del mundo para morir por la fe que habías predicado.

En ese camino no te quejaste, sino que escribiste a las iglesias, suplicándoles que se mantuvieran firmes en la verdad, que permanecieran unidas y que se reunieran en torno al altar donde la Eucaristía es la carne misma de nuestro Salvador, la medicina de inmortalidad. Y cuando tus amigos de Roma quisieron salvarte la vida, les suplicaste que te dejaran ir a Dios, diciendo que eras trigo de Dios y deseabas ser molido por los dientes de las fieras para ser hallado pan puro de Cristo.

Alcánzanos, te lo suplicamos, una fe como esa, que no regatea y no retrocede. Danos valentía cuando confesar a Cristo resulta costoso, paciencia ante las pequeñas persecuciones de cada día y amor a la Iglesia aun cuando sus miembros nos hieren. Haznos reverentes ante el Santísimo Sacramento y deseosos de la unidad por la que gastaste tu último aliento suplicando.

Pedimos tu intercesión por todos los que sufren enfermedades de la garganta y no pueden hablar ni tragar sin dolor, por todos los obispos y pastores, y por los cristianos de Oriente y de toda tierra donde la fe se paga a gran precio.

Y ahora, querido San Ignacio, ponemos en tus manos el favor particular que pedimos por tu intercesión.

(menciona tu petición aquí…)

Alcánzanos esta gracia, si es conforme a la voluntad de Dios y para el bien de nuestras almas, y alcánzanos sobre todo la gracia no solo de ser llamados cristianos, sino de ser hallados cristianos al final.

Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que adornas el cuerpo sagrado de tu Iglesia con el testimonio de los santos mártires, concédenos que, así como la gloriosa pasión de San Ignacio de Antioquía, que hoy celebramos, le dio a él la gloria eterna, sea también para nosotros protección constante. Por Cristo nuestro Señor.

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

¡San Ignacio de Antioquía, ruega por nosotros!

Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

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Día 9

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oh santo obispo y mártir San Ignacio, llamado Teóforo, el portador de Dios, porque Cristo habitaba en ti y no podía ser arrancado de ti, tú fuiste instruido por el Apóstol Juan, pastoreaste la iglesia de Antioquía donde se nos dio por primera vez el nombre de cristianos, y fuiste llevado encadenado a través del mundo para morir por la fe que habías predicado.

En ese camino no te quejaste, sino que escribiste a las iglesias, suplicándoles que se mantuvieran firmes en la verdad, que permanecieran unidas y que se reunieran en torno al altar donde la Eucaristía es la carne misma de nuestro Salvador, la medicina de inmortalidad. Y cuando tus amigos de Roma quisieron salvarte la vida, les suplicaste que te dejaran ir a Dios, diciendo que eras trigo de Dios y deseabas ser molido por los dientes de las fieras para ser hallado pan puro de Cristo.

Alcánzanos, te lo suplicamos, una fe como esa, que no regatea y no retrocede. Danos valentía cuando confesar a Cristo resulta costoso, paciencia ante las pequeñas persecuciones de cada día y amor a la Iglesia aun cuando sus miembros nos hieren. Haznos reverentes ante el Santísimo Sacramento y deseosos de la unidad por la que gastaste tu último aliento suplicando.

Pedimos tu intercesión por todos los que sufren enfermedades de la garganta y no pueden hablar ni tragar sin dolor, por todos los obispos y pastores, y por los cristianos de Oriente y de toda tierra donde la fe se paga a gran precio.

Y ahora, querido San Ignacio, ponemos en tus manos el favor particular que pedimos por tu intercesión.

(menciona tu petición aquí…)

Alcánzanos esta gracia, si es conforme a la voluntad de Dios y para el bien de nuestras almas, y alcánzanos sobre todo la gracia no solo de ser llamados cristianos, sino de ser hallados cristianos al final.

Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que adornas el cuerpo sagrado de tu Iglesia con el testimonio de los santos mártires, concédenos que, así como la gloriosa pasión de San Ignacio de Antioquía, que hoy celebramos, le dio a él la gloria eterna, sea también para nosotros protección constante. Por Cristo nuestro Señor.

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria al Padre.

¡San Ignacio de Antioquía, ruega por nosotros!

Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

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